Las líneas dominantes (horizontales, verticales, curvas u oblicuas) son un recurso que facilita la exitosa composición de nuestras fotografías.
Las líneas horizontales, transmiten paz y tranquilidad, enfatizando la profundidad de la escena.
Las líneas verticales acentúan la magnitud del sujeto.
Las líneas curvas y oblicuas aportan dinamismo a la composición, puesto que el espectador recorre la línea de manera natural, generando una sensación de paz y tranquilidad.
La utilización de las líneas curvas en forma de S, es una de los métodos más recurrentes de composición, pues transmite belleza y armonía. El espectador sigue instintivamente la curva hasta alcanzar el principal centro de interés o hasta recorrer por completo la imagen.
Algunos amigos me han preguntado por qué no colocaba en el centro a los protagonistas de las escenas.
¿Se trataba de alguna manía? ¿Por qué los puntos de interés los descentraba?
Bueno, en realidad colocar al punto de interés centrado en la imagen es el segundo error más frecuente de los neófitos en este arte (el primero es no acercarse lo suficiente al protagonista).
La cabeza del protagonista en el centro de la imagen, arriba, a la derecha y a la izquierda espacio sin interés y por abajo los pies cortados… estamos hablando del Ojo de Buey.
El Ojo de Buey es una toma que proyecta una sensación estática de la escena, lo que se sintetiza en una imagen que proporciona poco interés al espectador.
Para ilustrar la teoría he seleccionado una escena muy simple: Un solitario árbol en un verde prado. En la primera toma, presentamos el punto de interés centrado en la imagen.
En el segundo ejemplo hemos descentrado el punto de interés.
Como podréis comprobar la segunda opción es más atractiva y sugerente que la primera.
El uso de la Regla de los Tercios y otras reglas y leyes compositivas nos ayudarán a captar imágenes dinámicas, con fuerza y belleza que cautivarán al espectador.
Las normas y leyes de composición nos ayudan a crear con ciertas garantías imágenes atractivas, aunque conociéndolas y a propósito se pueden y deben romper algunas veces para conseguir otros efectos o resultados.
Al igual que en la Música son importantes los “silencios“… en la fotografía los espacios vacíos también lo son, pues realzan el tema de la imagen.
Este recurso se utiliza para transmitir una sensación de aislamiento o de soledad. Por ejemplo: una hoja flotando sobre el agua de una alberca, una flor sobre la arena, un islote que sobresale del mar.
Cuando hacemos uso de Espacio Negativo es importante cuidar la escala y el equilibrio de la composición.
Entre los esquemas compositivos más utilizados está la llamada Proporción Divina. Formulada de manera rigurosa por Luca Pacioli en su obra La divina proporción, era ya conocida de antiguo.
Fue definida por Euclides como «división de un segmento en su media y extrema razón». Es decir, los dos segmentos son entre ellos lo que el más grande es al todo. Su fórmula es:
(a/b)=(a+b)/a
Por ejemplo, si a=1 y b=0.618, entonces (1/0.618)=(1+0.618)/1=1.618… al que se conoce como «número de oro» o número Phi (Φ φ), 1,6180339…
Este cociente se encuentra reflejado en todo el mundo natural. La espiral de los caracoles siguen un ratio de crecimiento de 1,618 exactamente. También en las espirales que componen el patrón interior de un girasol, donde están las semillas.
Leonardo Da Vinci basó sus pinturas, ilustraciones, experimentos y teorías en el número Phi.
La mayoría de las flores tienen un número de pétalos que pertenecen a la serie: 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55 o aún 89.
En las sinfonías de Mozart y Beethoven también podemos encontrar Phi.
La divina proporción está todas partes, y en un cierto nivel básico, instintivo, el ojo humano tiende para encontrar belleza en las cosas que corresponden con este cociente.
Si deseamos aplicar el Ratio Divino en nuestras composiciones fotográficas podemos seguir las siguientes recomendaciones:
Para elegir el tamaño de la imagen debemos utilizar la fórmula altura=anchura/1.618. Si la imagen que queremos crear tiene de ancho500 px, entonces altura=500/1.618=309 px.
Las líneas e intersecciones las utilizaremos para componer (ejemplo 1 - ejemplo 2)
Podemos simplificar el esquema dibujando una rejilla en la imagen de 8 filas por 8 columnas. Donde se cortan las terceras guías horizontales con las verticales podemos identificar los puntos de referencia para una Composición Divina.
Como podemos comprobar se parece mucho a los puntos de interés de la Regla de los Tercios.
Se trata de una composición asimétrica que se ha utilizado miles de veces en la fotografía y la pintura a lo largo de la Historia.
Son numerosas las variantes que se pueden desarrollar con una composición asimétrica. Las más utilizadas son la triangular y las realizadas en forma de S, L, o C., que son las que más facilmente recorre nuestra vista.
En el caso de la composición triangular los costados nos conducen irremediablemente hacia el punto de interés situado en el ápice.
Para el ejemplo emplearemos una fotografía obtenida en una explotación arrocera del Bajo Guadalquivir.
En fotografía, el concepto Escala, lo podemos definir como la disminución del tamaño de un motivo a medida que éste se encuentra más lejos de la cámara.
Es otra fórmula clásica para mostrar y potenciar la perspectiva, y de esa forma aportar la ilusión óptica de tridimensionalidad en nuestras instantáneas.
En este caso podemos contemplar la variación en la escala de las farolas, y esto permite expresar la ilusión óptica de tridimensionalidad.
Velocidad de obturación: 1/125 Abertura de diafragma: f5.6 Longitud focal: 56mm