Cuenta una leyenda, que en el principio de los tiempos, existió un primer ser completo. Tenía al mismo tiempo la esencia femenina y masculina, pero su evolución espiritual y personal era muy lenta. Por eso, Dios separó el cuerpo en dos sexos y el alma lo dividió en dos mitades que siempre anhelarían unirse, pero que evolucionarían individualmente.
De esta forma, las dos partes podrían interactuar con otros seres de diferentes sexos hasta encontrar su otra mitad o alma gemela. El mito afirma que cuando se encuentran estas dos personas, la comunión interna es intensa y total.
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Fotografía realizada el atardecer mágico de Mónsul de CdG I. Le apliqué el efecto Mini-Planeta.
Sola y abandonada,
erguida y desafiante,
vigía de la Almadraba y del Mare Nostrum.
Querida Iglesia de las Salinas.
Ya queda menos para que podamos disfrutar de los mágicos amaneceres y los singulares atardeceres en Cabo de Gata (Almería - España). Ya queda poco para CdG III…